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25 de abril de 2006

Entrenamiento mental para superar las horas bajas


Extraido de la web http://www.e-deusto.com



El entrenamiento mental hace milagros cuando se trata de acabar con los estados de ánimo deprimidos y los sentimientos agobiantes. Le pueden ayudar los siguientes métodos:


1. Aprovechar la fuerza de las imágenes positivas.
No pretenda producir un cambio en su comportamiento con pensamientos negativos. Es mejor que se imagine que está tranquilo, relajado y seguro de sí mismo en presencia del cliente X, que se mostrará tan mordaz como siempre. Aparte en cambio de su mente la imagen de la última presentación que hizo del producto, cuando el proyector se averió y usted se olvidó de un importante documento.


2. Plantearse los objetivos de forma positiva.
No se diga: «No quiero volver a tener semejante trajín», sino plantéeselo en estos términos: «Voy a dedicar una hora todos los días a preparar con tranquilidad las conversaciones con los clientes.»


3. Hacer balance positivo.
Cuando esté totalmente hecho polvo, seguro que encontrará una fuente de energía en los éxitos que hasta ahora ha cosechado. Anote en el activo las cualidades que aprecia en usted, los objetivos que ha alcanzado, los elogios que ha recibido.


4. Evocar recuerdos positivos.
¿Está usted cansado, abrumado de trabajo, al borde del agotamiento? Recuerde sus vacaciones y traiga a su memoria escenas concretas relacionadas con experiencias placenteras. Las imágenes de la playa, de las palmeras, de la tabla de surf, de la sombra del parral, pueden seguir refrescándole durante mucho tiempo.


5. Mantener la disposición a cambiar.
Sólo si analiza sinceramente sus defectos y puntos débiles estará en condiciones de cambiar. Trate de verse a sí mismo desde fuera después de una conversación comercial fracasada y de juzgarse desapasionadamente. Dos reglas para el entrenamiento mental:
Primera regla: Procure tomar distancia respecto de las experiencias y situaciones negativas, para poder valorarlas objetivamente y sacar de ellas enseñanzas.
Segunda regla: Deje pasar cierto tiempo después de experimentar un fracaso o una decepción; en lugar de hurgar en la herida, abandónese por el momento a recuerdos agradables y positivos, haciendo incluso un esfuerzo por representárselos de la manera más viva posible, a fin de sacar de ellos fuerza psíquica para seguir adelante.

20 de julio de 2005

La Buena Suerte: ¿será verdad?


Con “La buena suerte”, Álex Rovira y Fernando Trías de Bes han protagonizado un insólito fenómeno literario. Su obra, una fábula en la que desglosan las claves para triunfar, ha provocado una reñida puja por sus derechos en medio mundo, antes incluso de que se publicase en España, donde se lanzarán hasta 55.000 ejemplares. Ahora se codean con personajes como Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York, dando charlas de gestión empresarial.

La Buena Suerte: ¿será verdad?
Con “La buena suerte”, Álex Rovira y Fernando Trías de Bes han protagonizado un insólito fenómeno literario. Su obra, una fábula en la que desglosan las claves para triunfar, ha provocado una reñida puja por sus derechos en medio mundo, antes incluso de que se publicase en España, donde se lanzarán hasta 55.000 ejemplares. Ahora se codean con personajes como Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York, dando charlas de gestión empresarial.

El decálogo para hacer de la buena suerte una aliada

1) Es necesario que uno mismo la cree: “¡Quién si no! La suerte en general no dura mucho tiempo, pero si hablamos de la buena suerte, la que nace de la responsabilidad sobre la propia vida, ésa dura siempre, porque la creas tú mismo”.

2) Hay que ir en su busca: “Hay mucha gente que quiere tener buena suerte, pero pocos los que deciden ir a por ella. Siempre hay más gente dispuesta a invertir en los juegos de azar que la que se propone trabajar para sacar una idea adelante y que, con ese esfuerzo, prospere”.

3) Es fundamental fijarse y aprender de los errores: “Si ahora no tienes buena suerte, tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre. Para que aparezca la buena suerte es conveniente crear nuevas circunstancias y lo mejor para ello es fijarse en los errores. Si te fijas sólo en lo correcto te encontrarás en la misma situación una y otra vez. El error es la base del cambio y eso es importantísimo. Charles Darwin, por ejemplo, siempre llevaba una libreta encima para anotar todo aquello que no le cuadraba. Sabía que, de lo contrario, el subsconsciente haría que lo olvidara. Darwin entendió que inspirándose en el error podría conseguir su objetivo”.

4) Se debe ser generoso: “Preparar las circunstancias de la buena suerte no es buscar únicamente el beneficio propio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae la buena suerte. Éste es uno de los principios más importantes, porque cuanto más das, más recibes, es como el efecto ‘boomerang’”.

5) No dejar nada para mañana. “Si ‘dejas para mañana’ la preparación de las circunstancias, la buena suerte quizá nunca llegue. Crearlas requiere dar un primer paso... ¡Dalo hoy! Y es que lo contrario de la oportunidad es la incapacidad de aprovechar lo que tienes delante ahora”.

6) Se debe buscar en los pequeños detalles, en las circunstancias aparentemente innecesarias pero imprescindibles. “Hay que estar muy alerta, porque siempre hay un pequeño detalle que desvela la esencia del cambio, lo que te da buena suerte puede estar ahí. Es lo que le pasó a Alexander Fleming. El moho lo habían visto todos sus colegas, pero él fue el único que lo puso en el microscopio. Pocos años antes de morir, aseguraba que no había hecho nada y que su único mérito fue no ignorar aquella sugerente capa de moho. Los grandes genios han sido aquellos capaces de hacer algo nuevo con lo que era evidente. Han puesto de manifiesto obviedades que otros no habían sido capaces de ver. Muchas veces los detalles pasan desapercibidos porque no se tiene la actitud adecuada. Si piensas que las cosas pasan porque sí, no ves nada más. Los detalles tienen una capacidad de cambio definitiva, igual que el error”.

7) No preocuparse por el azar. “A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les parece absurdo. A los que crean circunstancias el azar no les preocupa”.

8) Desconfiar de quien vende suerte. “Nadie puede vender suerte. La buena suerte no se vende. Ahí está la lotería: la probabilidad de que te toque es casi cero. Cada tres o cuatro semanas hay alguien que consigue mucho dinero, pero piensa en la cantidad de gente que ha jugado. Sin embargo, ese afortunado alimenta las esperanzas de los millones de personas que se creen que el calvo que sopla pelotitas en el aire se les aparecerá. En realidad, lo que pasa es que a veces tenemos tantas ganas de realizar nuestro sueño que caemos rendidos ante cualquier persona que pase por delante y nos diga que él lo hará por nosotros”.

9) Hay que ser paciente y perseverante. “Cuando ya hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones. Para que la buena suerte llegue, confía. Hay que tener fe en lo que estás haciendo y tienes que creértelo para verlo y no al revés. La fórmula mágica para nosotros es: imaginación por deseo igual a realidad. El inconsciente no diferencia lo que es real de lo que no lo es. La imaginación es inmediata, imaginar da mucha energía y activa los mecanismos de percepción selectiva que te llevan a que aquello sea más fácil que se produzca. Además, la fe tiene mucho que ver con la capacidad de anticipar el resultado”.

10) La oportunidad siempre está ahí. “Crear buena suerte es preparar las circunstancias para la oportunidad, pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: ¡siempre está ahí! El mundo está lleno de oportunidades pero, claro, hay que buscarlas. Si no estás preparado, las circunstancias son neutras, pero si lo estás y tienes el coraje de dar un paso adelante estamos convencidos de que hay muchas más oportunidades que amenazas, la cuestión es dar el paso y romper la frontera, que muchas veces está definida por el miedo al fracaso”.

Extraido de: http://www.el-mundo.es/magazine/2004/231/1077897211.html
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